Contamos con una cincuentena de parcelas, casi todas de pequeño tamaño, distribuidas básicamente en cuatro zonas, las cuales se vinifican por separado, al igual que alguna viñas con características particulares. En total, disponemos de unas 42.000 cepas, plantadas en vaso, la gran mayoría en época predfiloxérica, por nuestros abuelos o bisabuelos. Con producciones que en ocasiones ni tan siquiera llegan a los 200 g, siendo la media por Ha de 1.500 kg. La variedad que predomina es Tinto Fino, Tempranillo o Del País (como se la conoce por la zona), pero resulta curioso observar como todas las viñas ofrecen en mayor o menor medida cepas Garnachas mezcladas con el resto. La tercera variedad es Albillo, esta uva blanca, casi desconocida, pero aceptada en la DO Ribera del Duero, nos permite elaborar un vino suave y muy aromático. Así pues, teniendo en cuenta las diferentes variedades y el hecho de que las cepas estén diseminadas, la vendimia se efectúa a lo largo de tres etapas. El diferente período de maduración de dichas variedades nos lleva a recoger y vinificar en una fase inicial el Albillo. Posteriormente se vendimia la uva Del País, y por último la Garnacha, que aporta un punto adicional de aroma y frescura a nuestro vino.
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